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41 Festival de Flamenco de Almería
Cabrero, Aurora Vargas, José de la Tomasa
Miércoles, 22 de agosto, 2007. 22.30h. Patio La Salle de Almería
Texto: Rubén Gutiérrez
Fotos: J. A. Beltrán-Contraportada
HASTA CUANDO
Cante: El Cabrero. Guitarra: Rafael Rodríguez. Cante: Aurora Vargas: Guitarra: Diego Amaya. Palmas: Eléctrico y Rafael Junquera. Cante: José de la Tomasa. Guitarra: José Luis Postigo.
La última jornada del Festival Flamenco de Almería reunía una vez más a grandes nombres de este arte con artistas locales. El colegio del patio de la Salle no ha acogido una de sus mejores ediciones, aunque bien pudiera calificarse con un notable, pues ha habido momentos de mucha calidad, aunque la larga duración de las veladas ha mermado el interés del público, como reflejaba la media entrada de esta última noche. Es inconcebible que una señora ciudad como es Almería, apenas si tenga una programación flamenca a lo largo del año fuera de las peñas, y en cuestión de baile flamenco, mejor ni hablemos.

El Cabrero
El gancho para esta noche era José Domínguez “ El Cabrero”. Allá donde va cuenta con una legión de seguidores, y en Almería no iban ser menos. Su particular forma de decir los cantes tiene muchos adeptos, más por el contenido de las letras que por la propia expresión de la palabra hecha música. Su soleares y seguiriyas a la velocidad de la luz se suman a lo cuplés por bulerías. No pueden faltar sus fandangos de todos los colores, la zambra del “Carcelero” de Caracol, todo un clásico, y a petición popular, su “Luz de luna”. Como siempre Rafael Rodríguez hizo una buena labor con su bajañí.
Si el día anterior tuvimos a Pansequito, esta noche sería su media naranja. Con la misma formación ofreció la parte más festera de todo el festival con sus cantes bailados en los tangos y las bulerías. Completó su actuación por soleares y seguiriyas, alegrías y fandangos. Como pueden comprobar, durante estos días solo se han cantado cinco o seis estilos flamencos diferentes, lo cual hace poco bien a nuestro arte.

Aurora Vargas
La primera parte concluiría con otro veterano y muy buen cantaor. José de la Tomasa lleva a gala ser sobrino nieto de Manuel Torre, y prueba de ello están sus seguiriyas. El hijo de Pies de Plomo también cantó por tarantos, soleá y un nuevo recuerdo a Caracol por fandangos. Las exigencias del guión impidieron que disfrutáramos más tiempo de su cante.
Y llegaría el turno de los artistas locales. Una, Rocío Segura, pletórica de voz y belleza, volvió a encandilar a la afición almeriense. Suma el compás de Rilete e Indalecio a la sonanta de José Luis Postigo para cantar por tangos de Pastora, La Repompa o Extremadura. Hace un giro en el repertorio para interpretar una granaína versión Vallejo, y de nuevo la fiesta por bulerías y fandangos. Posteriormente sería el turno del cantaor más veterano de Almería, el tío Luis de La Venta. La experiencia es un grado y así lo demostró con su repertorio lleno de sentimiento, donde el cante libre superó al de compás. La guitarra de Antonio Luís López, otro joven gran tocaor de esta ciudad fue su mejor aliada. Tarantos, malagueña de Chacón, milonga y fandangos rubricaron una vez más el buen saber de este jornalero del flamenco.

Rocío Segura
La noche y el festival se cerrarían con un poco de baile. La protagonistas era Maria del Mar “La Rabota” y su cuadro flamenco compuesto por Pedro El Funde y Niño de la Fragua a la guitarra, Antonio Sánchez al cante, y Pescaíto e Indalecio a las palmas. Su soleá por bulería dista mucho de las que se pueden contemplar en los rincones de la baja Andalucía, pero hay que reconocerle su labor pedagógica en esta ciudad a través de su academia que está empezando a dar una generación de buenas bailaoras, uno de los talones de Aquiles de Almería.
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