| Cante:
Miguel Poveda, Carmen Linares, Luis de Córdoba. Guitarra:
Chicuelo, Manuel Silveria, José Manuel León,
Eduardo Pacheco.
Texto: Estela Zatania
Fotos: Rafael Manjavacas
Especial XLVI Festival
Internacional del Cante de las Minas - Programación,
noticias, reseñas, fotos
El domingo día 6 de agosto en el Festival
Internacional del Cante de las Minas, hubo conferencia de
Francisco Hidalgo, “Homenaje a Cristina Hoyos”,
y fueron presentados los premios culturales entre los cuales
se destacan el Premio a las Artes Plásticas para
Paco Sánchez por su libro “El Color del Flamenco”,
y el Premio Especial al tablao madrileño Corral de
la Morería por su cincuenta aniversario.
Blanca del Rey |
|
|
Paco Sánchez |
En la función principal del teatro, figuraban tres
nombres que contrastaban fuertemente con el cartel del día
anterior cuando se dio rienda suelta al flamenco más
tradicional del llamado “triángulo dorado del
cante” que se extiende por el río Guadalquivir
desde Sevilla hasta Cádiz. La noche de domingo ofrecía
otra cara del flamenco, la de la música andaluza
transformada en flamenco por la gracia de tres expertos
en la materia.
click para agrandar las imágenes
 |
 |
Luis de Córdoba |
Carmen Linares |
Luis de Córdoba, Lámpara Minera dos años
consecutivos, 1973 y 1974, toma asiento al lado de su tocaor,
también cordobés, Manuel Silveria, y expresa
su intención de “intentar ser merecedor”
de aquellos premios. Es un cantaor con una larga trayectoria
profesional y que goza de mucha popularidad con cierto sector
de la afición. Es largo de repertorio, pero su terciopelada
voz con trasfondo flamenco y su melancólico decir
son especialmente aptos para los cantes “de ida y
vuelta” (tiene un disco entero de dichos estilos),
los fandangos personales, malagueñas, granaína
y por supuesto, el cante minero. Inicia su intervención
con un surtido de alegrías y cantiñas que
Silveria acompaña espléndidamente en Mi, logrando
ese sabor gaditano que tanto nos gusta a los aficionados.
A continuación el cantaor interpreta varios estilos
mineros haciendo las delicias del público, y Silveria
sigue impresionando con su ataque flamenco al servicio de
estos estilos característicamente dulces.
Otra cara del flamenco, la de
la música andaluza transformada en flamenco por la
gracia de tres expertos en la materia
El público de La Unión conoce el repertorio
de Luis de Córdoba y el cantaor admite peticiones,
cual cantante de cabaret. Uno pide tientos, y su deseo es
concedido con unos tientos tangos que incluyen estilos extremeños
como es habitual desde la apertura de Camarón a estos
interesantes cantes. Aplausos para una falseta de Silveria,
fandangos personales terminando con el exquisito y poco
interpretado estilo de Varea/Niño León y la
actuación es rematada por bulerías donde el
cordobés se defiende aceptablemente.
Carmen Linares se presenta con el tocaor José Manuel
León, otro joven guitarrista que goza del apoyo del
maestro Gerardo Núñez, y Eduardo Pacheco,
hijo de la cantaora que se está abriendo camino.
Un surtido de cantiñas con algún que otro
estilo original es rematado con el coro de los palmeros
y la voz de Carmen sobrepuesta. La hermosa Milonga del Forastero
es especialmente apta para las características de
la cantaora cuya experiencia con la canción española
le permite soltura con los estilos más líricos.
En la soleá de Triana que la linarense interpreta
a continuación, un exceso de acordes extendidos en
el acompañamiento hace que el “Terremoto grande”
apenas registre en la escala Richter a pesar del buen hacer
de la cantaora, pero el cante minero que sigue, logra poner
orden. Por siguiriya rematada con la cabal de Silverio,
nuevamente el toque contemporáneo es hermoso pero
resta impacto al producto. Carmen termina por bulerías
a base de canción y cuple que realiza con maestría.
 |
 |
Carmen Linares |
Miguel Poveda |
Miguel Poveda, el catalán que vino a La Unión
hace ya trece años, “no para ganar el concurso,
sino para poder cantar fuera de Cataluña”,
y se llevó una de las Lámparas más
sonadas de la larga historia del concurso, es un artista
muy querido por el pueblo. Sale solo, sonriente y decidido,
coloca sus manos en el respaldo de una silla y arranca por
tonás, valiente, de excelente voz, y el aplauso cuando
acaba es efusivo. Cantiñas y alegrías en Do
con su compañero e inspirado tocaor Chicuelo reafirma
la extraordinaria capacidad del cantaor para captar aires
ajenos con sabor auténtico y personalidad. Miguel
da las gracias al pueblo “por aquella noche del catorce
de agosto de 1993” y procede a interpretar malagueñas
con rondeña final haciendo buen uso de la media voz
y el melisma que tan bien domina. Chicuelo insiste con su
dinámico toque que tanto enriquece, y un popurrí
de cuplé por bulería en tono menor nuevamente
demuestra que Miguel Poveda es un músico consumado.
La extraordinaria capacidad
del cantaor para captar aires ajenos con sabor auténtico
y personalidad
De
pronto la sorpresa. Poveda habla de sentirse en deuda con
el pueblo y de querer hacerle un pequeño regalo,
“y para mí no hay mejor regalo que la voz de
Luis el Zambo”. Se retira, y efectivamente, aparece
el jerezano que por primera vez pisa el escenario de la
Catedral del Cante. Luis canta por soleá como él
solito y el contraste de voces es delicioso. De pronto ese
decir cálido y redondo reivindica otra manera de
contemplar el flamenco y te das cuenta de que este arte
que tanto engancha no puede prescindir de ninguno de sus
elementos, el cante andaluz y el cante gitano están
mutua e irrevocablemente comprometidos en una maravillosa
colaboración que traspasa fronteras, dentro y fuera
del territorio.
Vuelve Poveda para mineras, buque insignia del festival,
“dedicadas a mi maestro Pencho Cros”, y después
de unos tientos tangos, se sirve un mini fin de fiesta por
bulerías entre el catalán y el jerezano donde
Miguel revoluciona al público con una pataíta
en excelentes condiciones. ¡Viva la diversidad y la
buena afición!
|