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Diego el Cigala y su grupo con Diego de Morao, Yelsi Heredia,
Yumitu y Sabu. Gala Flamenca: Baile: Javier Barón,
Merche Esmeralda, Rafael Campallo, Manolo Marín,
Adela Campallo. Cante: Guadiana, Jeromo Segura, Jesús
Méndez. Guitarra: Juan Campallo, David Cerreduela,
Javier Patiño. Violín: Alexis Liefevre. Percusión:
José Carrasco.
Texto: Estela Zatania
Fotos: Rafael Manjavacas
Especial XLVI Festival
Internacional del Cante de las Minas - Programación,
noticias, reseñas, fotos
La
cuarta jornada del Festival Internacional del Cante de las
Minas 2006 comenzó con la presentación del
libro de Antonio Arco, “Cristina Hoyos”, y el
acto institucional de homenaje a la bailaora. La Hoyos ofreció
un cariñoso resumen de su vida en el flamenco y recibió
el tradicional carburo minero de manos del alcalde de La
Unión.
En el teatro había asuntos de peso, empezando por
el popularísimo Diego el Cigala cuya fama ha traspasado
fronteras y géneros musicales gracias al desorbitado
éxito de su grabación “Lágrimas
Negras” (2003), y más recientemente, “Picasso
en mis ojos” (2005) donde goza de la colaboración
del maestro Paco de Lucía.
Entonces no cabía un alfiler en el amplio recinto
cuando el que ha sido calificado por la prensa norteamericana
como el “Sinatra del flamenco” se acomodó
en su taburete alto delante del micrófono. Tonás
con cajón, y soleá con algunos estilos tradicionales
declaran la intención del cantaor cantante de interpretar
el flamenco a través de su contemporánea visión
particular. Siguen canciones de sus discos, canciones por
rumba, tangos con fandangos metidos con calzador, boleros
como el clásico Dos Gardenias, taranto por rumba…
todo con una fuerte identidad jazzística camaronera.
El público está dividido. Aquellos que han
acudido ilusionados a ver a su ídolo no escatiman
aplausos y gritos de aprobación, y la ráfaga
de fotos, muchas hechas con teléfono móvil,
no da tregua a lo largo del recital. Otros, especialmente
los que han venido por el cartel de baile de la segunda
parte, no toleran bien el repertorio popular vanguardista
y los aires de divo del artista que bien puede permitírselos.
Para éstos, las casi dos horas que dura el espectáculo
resulta excesivo, y algunos aprovechan para tomar un tinto
de verano en los chiringuitos de la plaza.
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Diego El Cigala |
Diego El Cigala |
El que ha sido calificado por
la prensa norteamericana como el “Sinatra del flamenco”
¿Cómo reconciliar estos gustos tan dispares?
Es el dilema que cada aficionado debe torear cada vez que
se acomode en su butaca para una presentación de
estas características. El flamenco tradicional te
acostumbra a las emociones fuertes servidas con relativamente
poca sofisticación, una hamburguesa al completo,
¡marchando! El flamenco vanguardista o contemporáneo
huye de lo obvio y busca la emoción disimulada y
sublimada…tártara de solomillo. Los mismos
ingredientes sometidos a otro proceso para paladares radicalmente
diferentes.
Cuando empezó la segunda parte, gran número
de los asientos no volvieron a recibir a sus ocupantes.
El presentador, Manuel Curado, nos adelanta que vamos a
ver baile flamenco “desprovisto de artificio, sin
argumento, sólo baile clásico y tradicional”.
Sí y no. Describir lo que vimos a continuación
como si fuera un viejo par de zapatillas cómodas,
flaco favor hace a cinco espléndidos bailaores representando
dos generaciones de baile. La presentación inicial,
con cada uno esbozando una corta declaración al compás
de martinete, resume la tónica del espectáculo,
la moraleja incluso: la perfecta validez de lo que se hacía
antes, de lo que se hace ahora, y el fuerte hilo común
que une y avala ambas propuestas.
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Rafael Campallo |
Adela Campallo |
Rafael Campallo. Trabaja el compás de manera personal,
innovadora. Ha vencido la extrema frialdad de hace unos
años y ahora proyecta confianza y serenidad gracias
a su dominio técnico absoluto y un sexto sentido
que le permite saber exactamente a qué distancia
está la superficie del suelo en todo momento de modo
que lo pise con la precisión de un cirujano, sin
golpetazos, todo medido y perfecto. Conoce las posibilidades
y las aprovecha hasta el límite, nunca calcula mal.
La autoconfianza es casi excesiva a veces, siempre se agradece
un toque de humildad en las grandes figuras, aunque la calidad
de su baile admite pocos peros.
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Merche Esmeralda |
Merche Esmeralda |
Merche Esmeralda salió del retiro para el festival
de Jerez donde se estrenó este espectáculo,
y aquí la tenemos, sólo seis meses más
tarde, como en sus mejores años. Veterana diosa del
baile, guapa en su madurez, fuerte y flexible, bata de cola
de lunares blanco y negro porque ama el baile tradicional
y lo interpreta magistralmente. El buen baile no caduca.
La perfecta validez de lo que
se hacía antes, de lo que se hace ahora, y el fuerte
hilo común que une y avala ambas propuestas
Las tonás de Jesús Méndez que prologan
la siguiriya de Adela Campallo delatan la admirable madurez
del joven jerezano, un importante representante de la nueva
generación de cantaores de su tierra. El cantar para
baile le ha proporcionado la seguridad y dimensión
que antes faltaban. Pero la guapa Adela decepciona con un
exceso de pies y falta de sutileza, el baile como acrobacia
dejó de llevarse hace tiempo. Desaparece con ella
la bata de cola y se multiplica el esfuerzo físico.
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Javier Barón |
Manolo Marin & Merche Esmeralda |
Una introducción de violín precede la magnífica
soleá por bulería de Javier Barón,
a sus cuarenta y tantos, la bisagra generacional del espectáculo.
Digno, humilde, elegante, varonil sin muecas ni manierismos,
buen humor, sutileza, sabiduría, evolución,
minimalismo, maestría, sentido estético, buen
gusto… Es uno de los recursos naturales que tiene
Sevilla que inexplicablemente no ha sabido aprovecharlo
para la Bienal.
Manolo Marin. Compacto, fuerte, sabio, con personalidad
artística traviesa y cara a juego, maestro de toda
una generación incluyendo a Rafael Campallo, esencial
y verdadero. Lo quieres envolver, llevártelo a casa
y ponerlo miniaturizado encima del televisor. Su paso a
dos por tangos con Merche proporciona momentos inolvidables
que hacen que sobre todo fin de fiesta. El público
embelesado.
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