|
“Luminaria” le ha dado luz
verde al guitarrista Juan Diego para entrar en
el mercado discográfico. El hecho de que
este trabajo por fin haya visto la luz no es el
motivo del nombre de su primer disco. El título
se debe fundamentalmente a los colaboradores que
han participado en él: Remedios Amaya,
Jorge Pardo, Diego Carrasco o Tomasito, que entre
otros han puesto su granito de arena. “Se
puso luminaria por el conjunto de luces que hay,
las colaboraciones son pequeñas lucecitas”
comenta el guitarrista jerezano. Tanguillos, rondeñas,
sevillanas, romance, soleá por bulerías,
seguidillas y bulerías conforman el trabajo
de Juan Diego. Un disco que suena netamente flamenco,
en el que se hace más hincapié en
tocar con sentimiento que demostrando alardes
técnicos, asequible y sencillo, como él
quería.
Tu primer disco en
solitario, ¿estás contento con el
resultado?
- Estoy muy contento con el resultado porque ha
quedado mejor de lo que me esperaba, que ya es
una alegría, porque he contado con un grupo
de apoyo que ha sido increíble, desde el
primero al último de los que han colaborado
que ha sido por amor al arte, porque si le echas
números ahí no lo sacas en la vida.
Las
colaboraciones son con gente con la que trabajas,
gente de tu tierra, con los que tienes una relación
bastante estrecha.
- Sí, son todos colegas, porque ¿a
quién le pides el favor de que trabaje
gratis?. Son: Jorge Pardo que hemos trabajado
muchas veces juntos, Carlos Benavent, Tomasito,
Diego Carrasco, Remedios Amaya con la que ahora
estoy haciendo los directos. Todos han venido
desinteresadamente, porque les molaba el rollo
y me echaban un cable de muerte.
También hay
un tema “Bulería + Soleá x
Soler” en homenaje a Manuel Soler.
- Es un homenaje a Manolito Soler, porque llegó
Diego Carrasco al estudio y hacia muy pocos días
que se le había enterrado. Ellos pasaron
allí muchas horas juntos y fue un momento
muy emotivo de la grabación.
Se ha comentado que
tu idea en el disco ha sido buscar el sentimiento
más que recrearte en florituras con la
guitarra. ¿Es así?
- Es más o menos el concepto que tengo
yo de la guitarra y de la música en general.
Estamos hartos de virtuosismo y de malabares circenses
y vamos un poco al grano, por lo menos es lo que
he intentado. Suena un poco prepotente que yo
lo diga, pero es el concepto que hemos querido
buscar, la sencillez, que sea una cosa clara y
que pueda entender todo el mundo. Creo que la
música no es para entender, es para disfrutarla.
¿Le cuesta mucho
a un guitarrista flamenco lanzarse a editar un
primer disco en solitario? ¿hay muchos
obstáculos?
- El obstáculo principal es que nadie te
da ni un duro, porque yo llevaba con la maqueta
más de dos años. Me vine aquí
a Madrid, la quise mover, la moví y me
decían: está muy bonita, pero instrumentales
no, gracias. A raíz de ahí surgió
la idea de contar con tantas colaboraciones, pero
siempre con mucha medida, porque no queríamos
que estuvieran por encima del tema y ha sido un
trabajo un poco sutil.
Hay temas muy asequibles.
- He querido que no sea cansino, porque la guitarra
es una indigestión de notas, casi siempre.
No creo que sea honesto que os tengáis
que tragar todas mis paranoias, por eso intento
darlo lo más claro posible, que sea digerible.
Hay una “Rondeña
del agüelo” ¿tu vocación
por el flamenco te viene por tradición
familiar?
- No, es un homenaje a la memoria de mi padre
que murió hace diez años. Es un
regalo que le quería hacer y le pusimos
el agüelo, porque yo ya tengo un niño
con dos añitos y ya si es abuelo, aunque
esté allí y es un regalo que le
he querido mandar.
¿En tu familia
hay afición por el flamenco?
- En mi familia no toca nadie ni las palmas.
¿Y cómo
surgió esa vocación?
- Por el pueblo donde vivo. En Jerez hay mucha
afición y se vive mucho en la calle. Todos
mis colegas nos juntábamos: el Grilo, Juañares,
Antonio el Pipa. Muchos nos reuníamos en
el parque a tocar, en vez de irnos a la discoteca.
Cogíamos la guitarrita, la cervecita y
nos poníamos a tocar.
Jerez marca mucho.
- Marca mucho, porque hay mucha afición,
mucha gente tocando, mucha que entiende, entre
comillas, de flamenco. Se vive mucho porque todo
el mundo conoce el flamenco, es como una cultura
del pueblo.
El
disco suena muy flamenco, no hay acordes por ejemplo
de jazz, ni fusiones con otros ritmos.
- Es que yo no conozco otra cosa. Yo he tocado
flamenco con gente de jazz, he aprendido un poco,
pero yo el formato de jazz no lo conozco, lo que
conozco es el flamenco y es un halago que me digan
que suena flamenco, porque era mi intención.
¿A los guitarristas
y músicos de hoy a veces os gusta fusionar
el flamenco con otros ritmos?
- Sí, pero yo creo que la riqueza de ritmo
que tenemos en el flamenco es mucha. Cuando tenga
otra vida, a lo mejor me dedico a otro tipo de
cosas. Pienso que en el flamenco hay mucho terreno
que explotar todavía. Dentro de lo que
es fusión estoy abierto a meter cualquier
instrumento, incluso cualquier ritmo, pero voy
a intentar siempre que suene flamenco.
Todos los de mi generación
estamos marcados por la banda sonora de mi vida
que es Camarón y Paco de Lucia.
¿Quién
te ha influido más a la hora de tocar la
guitarra?
- Todos los de mi generación estamos marcados
por la banda sonora de mi vida que es Camarón
y Paco de Lucia y a partir de ahí todos
los demás. Me gustan todos los guitarristas,
de todos se pueden sacar algo, pero el más
redondo, el más completo y el maestro de
todos nosotros es Paco de Lucia.
He leído que
le pedías algún que otro consejo
a Moraíto cuando ibas haciendo los temas
del disco.
- Sí, porque estábamos trabajando
juntos con Mercé, y él se comía
todas mis maquetas, le preguntaba que le parecía
y él me aconsejaba, porque yo le admiro
mucho, ya que como guitarrista me parece increíble.
Al principio me parecía que era un guitarrista
que tenía poca técnica, cuando uno
es joven que no lo tiene muy claro, pero con el
tiempo te vas dando cuenta que tiene un peso tocando,
una humildad y que es muy directo tocando, eso
es lo que más me gusta de él y el
peso rítmico que tiene.
¿Tu faceta de
compositor ya la habías dejado patente
en algunas partituras para ballets flamencos?
- Lo que más me motiva es componer y siempre
había creado música para baile,
pero la mayoría de las veces no te meten
en autores, el director del ballet se lleva los
derechos de autor, sin saber tocar la guitarra.
Siempre me ha gustado componer y aquí he
volcado muchas de las cosas que tenía.
He tirado muchas a la basura porque no me gustaban
y quería hacerlo sencillo, pero esto no
lo he compuesto este verano, lo traía de
antes.
Te has curtido mucho
acompañando para el baile. ¿Qué
te ha aportado esa experiencia?
- La experiencia de tocar para bailar es muy importante.
Haces de percusionista, director, pianista, digamos
que un poco de todo, aunque uno después
no está valorado lo suficiente, porque
estamos detrás, ya que el que realmente
da la cara es el bailaor, pero te ayuda mucho,
porque tienes que controlar muy bien el ritmo
y poner de acuerdo a las seis o siete personas
que estamos en el escenario. El guitarrista es
el que va mandando y te enseña a mandar.
¿Qué
proyectos tienes: vas a hacer un espectáculo
del disco, ir de gira?
- Estamos en ello. Está muy fresquito.
Esperemos que me den la oportunidad de llevarlo
en directo, presentarlo en Madrid con un concierto
en condiciones, con colaboraciones especiales,
artistas invitados de los que han participado.
Llevarlo al Festival de Jerez, la Bienal y buscar
una formación de batalla de quinteto para
poder salir fuera: Andrés Peña bailando
que fue ganador de la Bienal, Luis Moneo cantando,
Manolo Nieto al bajo, Keli en la percusión
y yo. Luego hacer una formación de tres:
bajo, percusión y guitarra para currar,
un montaje del disco con mi música, pero
en estado puro, sin las colaboraciones, pero para
las plazas grandes, importantes, nos gustaría
contar con la colaboración de Jorge Pardo,
Remedios Amaya, por ejemplo, artistas invitados
y así se llena el teatro y todo el mundo
contento.
|