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Calzados Artefyl te ofrece el autorretrato de:

“El flamenco me ha dado
la posibilidad de ser yo”
por Manuel Moraga
El encuentro
Nací en París. Mi padre fue a Francia después
de la guerra como refugiado. Mi madre es nacida en Francia
de padres españoles. Los dos fueron bailarines de
flamenco y danza española en París, con lo
que desde chiquitín estuve en medio del flamenco.
A los 11 años nos vinimos a España y aquí
fue donde surgió tomar clases con Mercedes y Albano
en la escuela de la Quica y Frasquillo. Empezó como
hobby a los 12 años. Hacía clásico
español, escuela bolera y flamenco. Luego fui cogiéndole
el gusto, me entró la afición y fui desarrollando
mi interés por el flamenco y la danza en general.
El escenario
En esa época estudiaba. En verano, con las vacaciones
me surgió la posibilidad de un contrato con Luisillo.
Hice una audición y me fui con él para hacer
la ópera “Carmen” en Italia. Esa fue
mi primera experiencia con el escenario. Me gustó
mucho y empecé a plantearme mi dedicación
a esto. De todas formas, seguí estudiando. También
a partir de ahí surgió la posibilidad de meterme
en el ballet de la Zarzuela. En principio no me dedicaba
sólo al flamenco, sino que tenía una formación
completa. El flamenco ha sido más de la última
década.

Mis maestros
Mis maestros me han marcado bastante la pauta: era gente
muy comprometida con su trabajo. Me dieron el gusto y el
respeto por este arte. Después, lo que más
me llenó quizás fue el Ballet Antología,
una compañía muy seria donde se hacían
las cosas muy bien, con mucha profesionalidad, con mucho
respeto. Me marcó mucho. El maestro era Alberto Lorca,
que probablemente me inspiró muchísimo en
lo que he intentado hacer. Y bailaores que también
me han influido mucho han sido Faíco, El Güito
y Mario Maya. En el caso de Mario Maya, estuve en su compañía
un año, y ha sido que más marcaron mi vida
profesional.
La carrera
Mi primera experiencia en solitario con el flamenco fue
sobre 1981 en el tablao Venta del Gato, que era un referente.
Después monté mi primera Compañía
para ir al Casino de Mallorca y ahí impuse el flamenco.
Era en 1984 y esa fue mi primera experiencia como director
y coreógrafo. En 1987 monté una Compañía
grande en la que verían conmigo Javier Barón
y Ciro, que me ayudó a montarla. Fue quizá
mi experiencia más completa. En la época con
Radio Tarifa aprendí mucho. Era una experiencia nueva.
Esas músicas me interesaron siempre, tanto que luego
monté una compañía en esa línea.
“Reencuentros” surgió en la sala Pradillo,
un espacio madrileño alternativo. Quise hacer un
espectáculo abierto donde las cosas no estuvieran
preconcebidas. El baile no tenía tanto protagonismo,
sino que es un engranaje más del grupo y cada noche
invitábamos a un artista de otro medio: una bailarina
de la India, un cantante folk, etc. Era muy abierto. Creo
que en el flamenco las cosas deben ser así: todo
lo que sea precocinado deja de ser flamenco. Hay que dejar
las cosas abiertas al momento.
Coreógrafo y maestro
Esa faceta es otro mundo. Ser coreógrafo es totalmente
diferente a ser bailaor. A mí siempre me ha preocupado
mucho eso. No intento ser un bailaor que enseña pasos,
sino un maestro: intento adaptarme a la persona que estoy
enseñando. Es otro camino.
Cante y guitarra
Aparte de bailar, toco la guitarra y mis principios fueron
acompañando al baile, lo cual también me sirvió
mucho para desarrollar mi estilo. Paco de Lucía,
en aquel momento, era un ídolo. De hecho, me compré
todos sus discos porque yo seguía esa línea
y era un referente total. En el cante admiro muchísimo
a Enrique Morente, que me parece un hombre muy íntegro
en todo lo que hace, muy original. Todo lo que hace me gustaría
bailarlo. Me llega muchísimo, me inspira.
Mi realidad
La experiencia hace que en este momento sea cuando más
disfruto al estar en el escenario. Es cuando más
me libero de ataduras y solo voy a disfrutar., así
que siempre que puedo intento seguir bailando. Pero lo que
más cuesta es la continuidad de los trabajos. Mi
inquietud actual es seguir bailando y seguir con mis proyectos
de creación. Ahora tengo la idea de una producción
más ambiciosa que quiero llevar adelante.
Mi sueño
Mi sueño es poder realizar las ideas que tengo en
mi cabeza y que esos espectáculos perduren. Después
de llevar los años que llevas, lo bonito es tener
la posibilidad de hacer algo bien hecho, serio y que la
gente lo tenga como un referente. El problema es que haces
coreografías pero todo se difumina: falta de difusión,
falta de medios… Me gustaría tener algo como
cuando hablamos de Antonio Gades: sabemos que están
ahí las “Bodas de sangre”, por ejemplo,
y es un referente. Me gustaría poder decir que ahí
hemos dejado algo. Eso nos gustaría a todos: hacer
algo que quede como referente dentro del flamenco y de la
danza española.
Posibilidad de crear
Empecé a bailar solo muy tarde. Hasta los veinticinco
años no me atreví a decir “ahora es
el flamenco”. Hasta ese momento me parecían
palabra mayores. Hasta que no me sentí con suficiente
preparación no me metí de lleno en el flamenco.
Cuando me metí de lleno, dije “ahora quiero
tener mi personalidad”. El flamenco me ha dado esa
libertad de poder ser yo. Por eso opté por el flamenco
como el final de todo mi desarrollo. Lo demás estaba
muy bien pero me limitaba mucho. El flamenco sí me
dio la posibilidad de crear.

Calzados Artefyl:
arte para el Arte de bailar. Los profesionales
lo saben.
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