<<Introducción
PEPITA
Y GOYO REYES, bailaores, coreógrafo (Madrid)
“...manías, la de
tomar mucho café y comer lo que comía un pajarillo...no
sé de dónde sacaba tanta fuerza.”
Mi marido Goyo y yo entramos con Carmen en el año
1949 y para nosotros era como una hermana, un ser maravilloso.
Con los compañeros era una más, y yo jamás
la he visto enfadarse con nadie. Para ella lo primero era
su familia, pues fíjate que cuando fuimos a Londres
en el año ’51 con nosotros venían su abuelo,
la tía Faraona que hacía un bailecito para justificar
el sueldo, más los sobrinos que eran Chuny y José
Antonio, de 4 y 5 años. Muchas veces salían
a bailar porque el público lo pedía, y no quieras
ver lo bien que lo hacían, sobretodo Chuny.
Carmen Amaya, Goyo y Pepita
Extravagancias no tenía ninguna, y manías,
pues la de tomar mucho café y comer lo que comía
un pajarillo. No sé de dónde sacaba tanta fuerza.
Era un ser incansable aunque ella jamás ensayaba sus
bailes. Salía al escenario y te bailaba lo que ella
sentía. Tenía una paciencia increíble.
Las coreografías ella nunca las hacía, pues
tenía (permíteme que lo diga) a un monstruo
que era mi marido Goyo que montaba todos los espectáculos.
Recuerdo
una vez trabajando en Barcelona, en el año ‘52...cuando
terminó la segunda función nos llamó
al escenario donde había champán y unos aperitivos.
Nos dijo “chicos, esto es por nuestra boda”, se
habían casado ella y Juan Antonio Agüero. ¡Ya
te imaginas como nos quedamos todos! y es que era tan sencilla
que no quería armar un revuelo como el que se habría
formado de haberlo anunciado antes.
Desde luego para Goyo y para mí era nuestra hermana.
La queríamos mucho y sé tantas cosas de ella
que sería para escribir un libro...
Pepita y Goyo Reyes
TEO MORCA, bailaor y coreógrafo
(USA)
“De eso hace 50 años,
y aún tengo el sabor del champán de Carmen”
Conocí a Carmen Amaya hacia finales de 1955 mientras
estaba de turné con Lola Montes. Llegamos a Nueva York
y fuimos a ver a Carmen en el Chateau Madrid donde actuaba...fue
un portento.
En 1957 vino a bailar en Los Ángeles en el Teatro
Huntington Hartford, y nuevamente fui a verla. Me invitó
a presenciar los ensayos en los estudios Rainbow y fue entonces
que me di cuenta de que Carmen no sólo era una flamenca,
pues estaba dirigiendo todos los bailes clásicos y
folclóricos de la compañía.
Goyo Reyes con Carmen Amaya
En aquel entonces firmó un contrato de tres meses
en un tablao restaurante de Hollywood, la Casa Madrid, el
lugar más lujoso de la ciudad. Yo había formado
mi primer grupo “Los Flamencos” con guitarristas
Benito Palacios y Rogelio Requera y cantaor Pepe Segundo,
y teníamos que debutar después de finalizar
el contrato de Carmen, por lo que pude verla cada noche. Fue
algo impresionante como se entregó incondicionalmente
noche tras noche en este tablao, seis noches por semana, dos
actuaciones diarias.
Cuando
finalizó su contrato pensé que se habría
marchado, pero la noche del debut en Casa Madrid salí
al escenario para mis alegrías y allí estaba
Carmen, jaleando. Casi me da un infarto allí mismo.
Estaba en medio de la primera fila en una mesa con las figuras
más grandes de entonces. Después de la actuación,
fui a saludarla. Yo estaba en un extremo de la mesa, Carmen
se levantó para llevarme su copa de champagne y dijo
“muy bien chico”. De eso hace 50 años y
aún tengo el sabor del champán de Carmen.
Teo Morca
<<Introducción
Lee la sexta y última parte de
la serie "Carmen" la semana
que viene con los recuerdos de Lucero Tena.
Especial
Carmen Amaya.
La Reina Del Embrujo Gitano
(boxset: 2 Cds+ 1 Dvd + Book)
   
Zapatos
de baile flamenco artesanos:
|