Todos los textos: Estela Zatania
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“Del
baile de hoy.....creo que Carmen buscaría mas arte
musical en la técnica, y lo mágico que tiene
el flamenco auténtico.”
Estuve relacionada directamente con Carmen en 1940 hasta
1943 cuando ella y mi padre, Antonio Triana, trabajaban de
pareja. Después en 1955 en Nueva York, cuando yo empezaba
mi carrera independiente, tuve contacto nuevamente.
De niña, de lo que más recuerdo son las reuniones
que tenía en su lujosa casa en Hollywood en el barrio
"Los Feliz". Yo y su hermanita María y otros
chiquillos jugábamos, y nos daban pan con tomate y
aceite, el “pa amb tomaquet” de su tierra... lo
pasábamos magníficamente, y hasta hoy cada vez
que como pan con tomate me acuerdo de aquellos tiempos.
“Ella sabía que era
extraordinaria”
Antonio Triana y Carmen Amaya
Recuerdo los ensayos en el Hollywood Bowl con la Sinfónica,
en esa concha tan enorme, el ambiente era ajeno a lo suyo,
y se quejaba de que no podía escuchar ni sentir la
música. Pero al final se entregó a su baile
como siempre. Mi padre era el que tenía que batallar
mas que nadie....por ser el director, además de bailaor,
y el único que podía hablar algo de inglés
para detallar los requisitos de la producción. En los
escenarios, recuerdo sus actuaciones llegaban al alma, inolvidables.
Cartelera del Hollywood Bowl 1943
“El aficionado que
no la llegó a ver, no
puede darle su verdadera importancia”
Mi padre estuvo con ella más de tres anos, y él
montaba y dirigía los espectáculos. Los bailes
clásicos yo creo que los hacía porque en aquellos
tiempos ser "Bailarina" tenía mucho prestigio,
ella sabía que era extraordinaria pero no fue pretenciosa,
y pienso que para demostrarlo, incluía lo clásico.
Siempre fue sincera con sus compañeros y generosa
con su familia. En 1955 cuando yo tenia unos 23 y empezaba
a despuntar como coreógrafa y bailaora independientemente
de mi padre, fui a Nueva York a trabajar en el Chateau Madrid,
donde ella también había actuado, y tuve la
oportunidad de conocerla a fondo.
“Quería mostrar
el hilo fundamental en el flamenco”
Fue a verme actuar y me invitó a su apartamento en
Manhattan, donde por varias semanas estuvimos planteando ideas
que ella quería presentar. Entre ellas, quería
mostrar el hilo fundamental en el flamenco (el compás,
las variaciones). Quería pasar por todos los palos
sin parar hasta llegar a sus Alegrías. O sea, empezaríamos
con Fandangos, pasaríamos a Tangos, Farruca y unos
cuantos más, etc. hasta entrar en su número.
Esto sería una producción total, que en esos
tiempos hubiera sido una gran novedad, pero en forma totalmente
auténtica. No lo llegamos hacer por mi compromiso en
el Carnegie Hall. Su gira empezaba cuestión de días
antes, y no había manera de combinar las dos cosas,
pero tuve la oportunidad de conocer su bondad, me acogió
como familia y me aconsejaba.... en esos tiempos ella estaba
muy feliz con Juan Antonio, su marido.
“El día que
murió...un gran disgusto...lo primero que hice fue
sacar los pinceles y pintarla...”
Retrato de Carmen Amaya por Luisa Triana
Más que catalana, se sentía Gitana... Disfrutaba
contando anécdotas cariñosas, y aunque creo
que sí añoraba su familia, también estaba
algo saturada de lo mucho que había trabajado para
ellos. Su felicidad matrimonial fue una influencia en mí,
y al corto tiempo acabé casándome.
Me acuerdo el día que murió en noviembre del
1963. Estaba yo en California, ya casada y fuera de contacto
con ella, y con mi vida teatral en general. Un impacto fuertísimo,
un gran disgusto, pues no estaba yo consciente de su enfermedad.
Lo primero que hice fue sacar los pinceles y pintarla....
no me salió al principio, pero con el tiempo logré
una cara que la representa como yo la recuerdo, y tengo el
gusto de que el Centro Andaluz de Flamenco en Jerez me compró
el cuadro y está en exposición. No la conocí
enferma. Eso fue después...era un roble en los tiempos
que yo la traté.
“Cada actuación
tenía su magia... cosas que no se han captado en película”
Carmen Amaya, Antonio Triana y Luisa, Sabicas
con bigote, 1941
Del baile de hoy.... Creo que Carmen buscaría más
arte musical en la técnica...y lo mágico que
tiene el flamenco auténtico. Ver a Carmen en persona
llegaba al alma. Manejaba su técnica para "crear
arte", su musicalidad al zapatear te transportaba a otro
nivel, eran creaciones, cada actuación tenía
su magia, sus Alegrías no se podían duplicar,
y los públicos no querían que se acabara, cosas
que no se han captado en película. Por eso el aficionado
que no la llegó a ver, no puede darle su verdadera
importancia.

Luisa Triana
Lee la tercera parte de la serie "Carmen"
la semana
que viene con los recuerdos de Pepita Fúnez
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Especial
Carmen Amaya.
La Reina Del Embrujo Gitano
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de baile flamenco artesanos:
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