<<Introducción
“Había
una tristeza dentro de su alma que no
sabría yo explicar, y ella no decía na’
a nadie”
Tuve
el honor de ser contratado por Carmen Amaya para hacer una
gira por los EEUU, Canadá, Latino América y
otros países más...duró tres años
y medio. Yo conocí a Carmen en Nueva York, pues Antonio
Mairena que viajaba con Antonio por los Estados Unidos en
aquel entonces dio la señal de que Carmen buscaba cantaor.
Al volver a España avisó a Porrinas de Badajoz
pero éste no quería volar. Entonces Mairena
alquiló una salita para escucharme y le dijo al manager
“este es su hombre”. El marido de Carmen, Juan
Antonio Agüero, no estaba convencido porque yo no era
gitano, pero cuando ella supo que yo era de Jerez todo cambió...¡mira
que me contrataron por ser jerezano! [Se ríe]
“Cariñosa, sencilla,
muy humilde,
muy buena compañera...”
Domingo Alvarado
Entonces me llamó el manager y dice..”Ahora te
voy a presentar a Carmen. Fuimos al hotel y estaba Carmen
en la cama. Cuando me vio dice...”Vaya hombre, no sé
como cantarás pero tienes buenas hechuras... canta
un poco por bulería”. Empezó esa guitarra
y las palmas y empecé yo a cantar y dice Carmen “¡Ole!
¡viva Jerez de la Frontera, no se puee aguantá!”
Le canté dos o tres letras, al final me dio un beso
y un abrazo y dijo “ahora tengo un cantaor bueno”.
Pues así la conocí yo a ella. Luego debutamos
en Carnegie Hall el 30 de Septiembre de 1955, tres días,
fue un gran éxito de la compañía y exageradamente
de Carmen. La gira terminó en La Habana, el 25 de agosto,
1958.
“Muy
española, muy gitana, muy andaluza
y quería mucho a sus raíces catalanas”
Carmen Amaya como persona era especial. Cariñosa, sencilla,
muy humilde, muy buena compañera y te daba confianza,
nos ponía a su altura, que ella era un genio del baile
y entones ella te daba la confianza. Era callada con los que
no tenía confianza, muy religiosa y creyente en Dios.
No era extravagante, era supersticiosa de algunas cosas. Carmen
Amaya llevaba la fama de manera muy natural, y se ponía
a la altura de todas las personas en el mundo artístico,
pero no consentía que le faltaran el respeto y sabía
pararle los pies a cualquiera.
Ella era muy española, muy gitana, muy andaluza y
quería mucho a sus raíces catalanas. No le interesaba
la política, extrañaba mucho a España
pero también quería mucho a los países
hispano americanos donde trabajó, tenia mucho éxito
y la querían mucho.
Domingo Alvarado con Carmen Amaya
“Mira, tú me cantas a mí por soleá,
luego por seguiriya y luego al final por alegrías,
y yo te bailaré al son de lo que tú cantes”
La otra afición de ella era comer bien. Lo favorito
de ella era bocadillo de bistec con tomate. Le gustaba estar
en casa y dormía mucho, le gustaba dormir.
Nunca vi a Carmen Amaya ensayar, calentarse los pies, si,
un poco, y la voz y los palillos. Goyo Reyes era el primer
bailarín y montaba la coreografía de la compañía
de los bailes españoles, luego Carmen lo corregía.
A ella le gustaba mucho los bailes españoles, no sólo
el flamenco. Yo vi mucho a Carmen repasar con el piano los
números clásicos. El baile de ella era algo
aparte, lo sabía tan bien. Se inspiraba tan bien dentro
de la base de lo que sabia, lo que tenía dentro.
“Era como un toro de
Pablo Romero que se venía hacia ti, era descomponerte,
era demasiado...”
Un día cuando estábamos ensayando la compañía
y yo para debutar en Carnegie Hall, me acerqué a ella
y le pregunté, "Carmen, ¿y nosotros cuándo
vamos a ensayar?” Me dijo: pues mira, tú me cantas
a mí por soleá, luego por seguiriya y luego
al final por alegrías, y yo te bailaré al son
de lo que tú cantes”. Esa anécdota se
me quedo' a mí en la mente. Cuando debutamos en Carnegie
Hall, cuando la vi salir con ese guitarrista que yo tenía
al lao, que se llamaba Sabicas, un genio de la guitarra, y
la vi con esos brazos atrás tocando las castañuelas,
que las gitanas no tocan castañuelas, y ella era mas
gitana que todas las gitanas juntas, sin embargo las tocaba
ella, bailaba por soleá, qué escándalo,
y se venía para mí cuando empecé con
la salida de la soleá. Yo tenía los ojos cruzados
del pánico, era como un toro de Pablo Romero que se
venía hacia ti, era descomponerte, era demasiado...ara,
era tan buena que todo lo que yo tenía lo saqué
esa noche, dentro de mi capacidad como cantaor, lo saqué
todo. Yo creo que la salida de ella y cuando terminó
fue tanto el exitazo que yo creía que estaba en el
Teatro Villamarta en Jerez de la Frontera, y era Carnegie
Hall. Esa es una anécdota grande que tengo yo de ella.
“Le encantaba el cante
grande, y también los fandangos y los cantaores de
sello propio. Le encantaba el café negro...”
Carmen adoraba a su familia y le encantaba estar junto con
todos. Tuvo algunos contratiempos debido al esposo, el marido
de ella, pero nunca, vamos, la familia ante todo. Carmen adoraba
a los niños y quería mucho a sus sobrinos, pero
desgraciadamente, no podía tener hijos. Le encantaba
cocinar y lo hacia bien. Le encantaba el cante bueno, el cante
grande y también los fandangos y los cantaores de sello
propio. Le encantaba el café negro y jugar antes de
salir al escenario.
A mi juicio, Carmen era muy feliz en el teatro y el escenario.
Estuve mucho al lado de ella, la miraba mucho y la respetaba
mucho, entonces para mi juicio, Carmen, empezando en el teatro
desde el camerino al escenario, mientras se arreglaba y no
se arreglaba, era algo maravilloso, tenía una felicidad,
un optimismo, una fortaleza que le salía. Ella decía,
“to’ lo que tú puedas dar lo das en el
escenario, no dejes nada, tú entrégate a lo
que haces”.
Tenía dentro de su alma como una pena y se sentía
triste en muchos momentos. En el camerino ella empezaba a
transformarse, pero fuera de allí, yo noté a
Carmen, por su “niñez”, que pasó
mucho. Fuera del escenario había una tristeza dentro
de su alma que no sabría yo explicar, y ella no decía
na’ a nadie....nunca decía que estaba triste.
“No hay artistas
flamencos tan grandes y que se entiendan tan bien como artistas,
como Carmen y Sabicas”.
A mi me encantaba estar con ella. Me contaba cosas de los
tablaos en Barcelona cuando ella era chiquita, de los artistas
que conoció, Manuel Torre, La Macarrona...
Cuando
grabamos "Reina de los Gitanos", se hizo en un día.
No hay artistas flamencos tan grandes y que se entiendan tan
bien como artistas, como Carmen y Sabicas. El miedo lo tenía
yo porque era muy joven y ellos eran grandes artistas.
En el año 1956 estábamos en Hollywood y la
embajada de Washington nos pidió una gala para el Conde
Motrico, el cónsul. Sabicas no quiso ir por no volar,
entonces fuimos yo, Carmen y el marido. Hicimos la gala y
después el marido de Carmen y yo nos dimos unas copas
y trasnochamos. De eso cogí yo una ronquera. Carmen
tenía miedo de que yo no pudiera cantar. Pues bien,
de regreso, el avión tuvo fallos, una rueda de aterrizaje
le faltaba, to’ el mundo asustao. Cuando aterrizó
el avión y fuimos a por las maletas, Carmen se dio
cuenta de que se me había quitado la ronquera que tenía,
del susto que pasé. Después de eso cada vez
que me ponía afónico me decía ella..."¡cuidao,
que te montamos en un avión como no te pongas bien
rápido!"
Carmen era simpática y te cogía cariño.
Yo nunca la trataba de "tú", ni a Carmen
ni a Sabicas, yo andaluz y ellos con esa categoría
que tenían los dos. Carmen Amaya era tan buena artista
como era tan buena persona.
En mi nuevo CD, yo escribí y le dediqué
unas alegrías:
Que Cai tenía el arte
de San Fernando la sal
que Cai tenia el arte
su baile por alegría
no se puede aguantá
su furia y temperamento
y en Jerez era el compás.
Anoche soñé contigo
soñé que tu bailabas
anoche soñé contigo,
tu baile en mi corazón
las penas me las quitas
Carmen Amaya, Carmen Amaya
Carmen Amaya, Carmen Amaya
to’ el mundo te imita
nadie te iguala.
Declaraciones de Domingo Alvarado recogidas por
Dominico Caro en Nueva York, USA, Octubre, 2003.
Lee la segunda parte de la serie
"Carmen" la semana que viene y disfruta de los recuerdos
de Luisa Triana.
Especial
Carmen Amaya.
La Reina Del Embrujo Gitano
(boxset: 2 Cds+ 1 Dvd + Book)
   
Zapatos
de baile flamenco artesanos:
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