HOME - Deflamenco.com  
buscador
17 de mayo de 2012
mapa cesta ayuda

buscador
OFERTAS
Selec. regalos flamencos
Selec. regalos guitarra
Selec. regalos baile
Ofertas
Díficil de encontrar.
TIENDA DE BAILE
Faldas de baile flamenco
Vestidos de baile flamenco
Tops/bodys/maillots de flamenco
abanicosAbanicos, pericones para baile
Castañuelas del Sur
Zapatos Don Flamenco
Zapatos Yebra
Zapatos Happy Dance
Mantoncillos/Picos (20% descuento)
Mantones de Seda
Complementos / Peinas / Pendientes

Telas para confección trajes. Venta on-line

DeFlamenco Shop in Madrid

 

CARMEN LINARES

ISRAEL GALVÁN

XIII Festival Flamenco Caja de Madrid
Jueves , 17 de febrero, 2005. Teatro Albéniz.

 

Calzados de Arte Fyl te ofrece el seguimiento del XIII Festival Flamenco
Caja Madrid

NO HAY LOCALIDADES PARA LA RUTINA

1ª parte: “De voz de madera”. Cante: Carmen Linares; 1ª guitarra: Juan Carlos Romero; 2ª guitarra: Paco Cruzado; Percusión: Antonio Carbonell; Palmas: ana González y Javier González.

2ª parte: “La Edad de Oro”. Baile: Israel Galván; Cante: Fernando Terremoto; Guitarra: Alfredo Lagos.

Texto: Manuel Moraga

Una de las inercias más poderosas que tiene el mundo en que vivimos es la rutina. Así que, es de agradecer que en el ámbito flamenco existan artistas que la combaten. Carmen Linares e Israel Galván son dos ejemplos de esa lucha. Y lo más interesante es que sus métodos son prácticamente antagónicos.

“De voz de madera”. Así rezaba el lema del primer programa de la noche, protagonizado por Carmen Linares. Lo de esta cantaora es sencillamente modélico. La madera de esa voz podía ser perfectamente de especies nobles como el nogal, el roble o el castaño, pero me atrevería a decir que es más que eso: es una voz sacada del mismísimo árbol genealógico del flamenco, porque ha moldeado prácticamente todos los palos de sus ramas. Tanto en su discografía como en sus recitales puede rastrearse una buena parte del repertorio flamenco, desde los estilos más socorridos a las formas menos frecuentadas en estos tiempos. Así ocurrió con la malagueña y los correspondientes abandolaos que sirvieron de remate, donde encontramos, por ejemplo, la creación del maestro Ojana o esos sentidos (casi místicos) fandangos de Lucena.

Carmen siempre se templa bien por levante y a esa misma familia visitaría después con la taranta. En el camino, unas cantiñas con predominio de romeras. Pasadas las tarantas, unos tientos muy bien construidos, con aplomo y gravedad, rematados por tangos. Soleá por bulerías, siguiriya (preciosa, acordándose del Nitri y rematada con las cabales de Silverio) y bulerías constituyeron el resto de su actuación. Lejos de acomodarse en las fórmulas, Carmen Linares sigue dando satisfacciones a los buenos aficionaos que buscan algo más que el sota, caballo y rey.

Pero además de esa continua revisión del repertorio flamenco, Carmen huye también de la rutina buscando la originalidad. Y sabe aplicarla. Lo pudimos comprobar en la soleá por bulerías y en los bises, donde interpretó una creación sobre base de fandangos de Huelva con letra de José Luis Ortiz Nuevo y Juan Carlos Romero. Y hay que destacar muy mucho el trabajo de este guitarrista. Ayer no sólo acompañó excepcionalmente a la cantaora cuando se quedaban mano a mano en el escenario, sino que fue creando un clima especial alrededor del cante cuando el resto de la formación le apoyaba y podía dedicarse a dar pinceladas de color. Sospecho que buena parte de la originalidad que vimos anoche tiene la firma de este onubense. Sospecho también que tendremos que hablar mucho más a fondo de este guitarrista y compositor llamado Juan Carlos Romero.

Otra forma de combatir la rutina es la ruptura. Israel Galván es el mejor ejemplo en el baile actual. De hecho, su discurso está basado en el principio de la descomposición de la rutina. La puesta en escena es la primera de las rupturas: sin elementos de distracción, totalmente sobria; sin nada que acapare la atención, quizá por respeto a aquellos años de grandeza.

Los autores llaman “la Edad de Oro” a la época de mayor creatividad de la historia del cante flamenco. En esa transición del siglo XIX al XX se forjaron muchos de los pilares formales que hoy reconocemos como básicos en el cante. Bajo esa misma denominación presenta Israel Galván su propuesta, donde el cante es ciertamente protagonista. El bailaor, por su parte, parece explorar cada momento de cante, diseccionando cada tercio para darle una plasticidad personalísima.

Siguiente ruptura: la desestructuración (puestos a romper, permítaseme el palabro) es la base de su “escritura”, de su texto expresivo. Ni la soleá, ni la alegría, ni el martinete, ni ninguna otra de las piezas que nos presenta siguen la lógica del montaje tradicional del baile flamenco. Israel Galván no pierde energía en montar un baile al uso. Va directo a lo que le interesa: a dialogar intensamente con el cante. Roto el esquema, rota la inercia, puede ocurrir de todo. Incluso puede pasar que el espectador no sepa ni cuándo le toca aplaudir, lo cual resulta a veces ciertamente inquietante. A todo esto, Israel Galván no aparece como un bailaor tal cual, sino que crea su propio personaje. Un personaje sobrio, lleno de diálogo interior y que actúa incluso cuando no baila, esto es, cuando los protagonistas son el cante o la guitarra. En estos momentos, la pose del personaje es de auténtico respeto: respeto ante la grandeza de aquel flamenco de la edad de oro.

Más rupturas. La estética de su baile. Desde luego, no es nada común. Esa es su grandeza para unos y su condena para otros. Los saltos, las patadas al aire, su forma de desafiar -en ocasiones- la actitud erguida, su aparente ilógica, su forma de vestir (esos pantalones de pitillo no le favorecen nada, pero quizá quiera evocar los códigos de vestimenta de aquellos años), etc, etc. El lenguaje de Israel Galván parte de relativizar los aspectos formales. No le interesan. A partir de ahí pone su baile al servicio de la idea motriz de su propuesta, creando un personaje entre hierático y pintoresco, entre profundo y grotesco. Y desde luego, enfrentadísimo con la indiferencia.

La grandeza del cante de la edad de oro la puso Fernando Terremoto. Soberbio en todo: en la soleá, en la malagueña del Mellizo, en los fandangos (sin guitarra y bailados por Israel), en la siguiriya, en el martinete, en los tientos, en la bulería… en fin, en todo. En la misma tónica estuvo Alfredo Lagos con la guitarra, a la que Israel Galván también dio su sitio.

Así pues, la mayoría de los aficionaos disfrutaron con los cantes enciclopédicos de Carmen Linares, que busca salirse siempre de los repertorios más manidos. En cuanto a Israel Galván, aplausos y petición intensa de bises que sólo fueron correspondidos con un segundo saludo (al fin y al cabo, su espectáculo no es el de un cuadro flamenco al que se le pueda pegar una pieza más, sino una propuesta cerrada), pero división de opiniones a la salida. Una noche, en definitiva, donde la rutina quedó olvidada.

Fotos: Rafael Manjavacas

Carmen Linares
Un ramito de locura

Manolo Sanlúcar con Carmen Linares, 'Locura de brisa y trino'

Carmen Linares
Antología 2CD

Fernando Terremoto
'Cosa Natural'

 

 

 
Tienda en Madrid
c/ Moratín, 6
28014 Madrid
+34 912987045
Contacto - Publicidad - Sugerencias - Cartas al Director Suscríbete a
nuestro boletín
deflamenco en tu email
pago seguro. Tienda on-line flamenco
 
© 2003 Tintes Flamencos S. L. Todos los derechos reservados - CIF - B83546655.
Inscrita en el Registro de Empresas de Venta a Distancia con el número (NEVA) 2003/0337/13/28/4/V
Design by Krama (Diseño web y tiendas virtuales) - Madrid