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Toda la información del Festival
Texto y fotos : Estela Zatania
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Rafael Manjavacas
-director de DeFlamenco.com- recibe el premio Periodismo |
Las actividades culturales paralelas del Festival
Internacional del Cante de las Minas dieron comienzo el domingo
en el Museo Minero a las ocho de la tarde con “Saura
fotógrafo, eclosión de un artista proteico”,
conferencia ofrecida por Hans Meinke, director del Círculo
de Arte.
A continuación se hizo entrega de la distinción
“Carburo de Oro” y los premios de la convocatoria
cultural que fueron los siguientes:
Investigación: "Una Historia del Flamenco"
de José Manuel Gamboa
Periodismo: Portal de Internet "Deflamenco.com"
Poesía: Revista Litoral nº 238:
La Poesía del Flamenco"
Fotografía: Libro "Flamenco" con
fotografías realizadas por Carlos Saura.
Didáctica: a Oscar Herrero
por la edición de libros sobre la guitarra.
A continuación, en el mercado-catedral-teatro, las
cinco etapas del hombre. Del hombre flamenco jerezano. Desde
la palabra P (pureza) hasta un mundo futuro que para algunos
ya ha llegado, y para otros no debe de llegar jamás,
pudimos contemplar la evolución del arte jondo. Uno
del público que se marchó hacia la mitad comentó
“esta noche marcará un antes y un después
en la historia del festival”, y cada uno puede interpretar
esas palabras como le parezca, pero fue un sentimiento generalizado
que está destinado a remover prioridades dentro de
la organización. En parte, el problema fue el cambiante
cartel correspondiente a esta actuación: dos principales,
el Nano de Jerez y el Chocolate tuvieron que ser sustituidos,
éste, debido a su triste y repentina desaparición
el mes pasado, que por cierto no fue comentada desde el escenario
a lo largo de la noche. El domingo día 7 de agosto
en La Unión echamos de menos aquella voz hiriente y
profunda y los sonidos negros que producía.
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Capullo de Jerez
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El Torta
de Jerez |
Mil individuos se sentían
jerezanos por un día
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Fernando
de la Morena |
Primera etapa: Fernando de la Morena. Básico,
honesto, digno, sin superficialidades siquiera en sus divertidas
bulerías, por contradictorio que parezca. Fernando
posee una de las voces más hermosas del actual panorama
flamenco, de las muy pocas que suenan igual cantando que hablando.
Con un público aficionado al cante minero, el cantaor
supo ganarles con su soleá reposaíta y sincera,
fandangos con su sello personal, “un pequeño
atrevimiento” que fue taranto al estilo jerezano, siguiriyas
y sus muy solicitadas bulerías. Con el ambiente así
calentado, mil individuos se sentían jerezanos por
un día y pasamos al siguiente…
Segunda etapa: El Torta. Irregular y estrambótico
con un toque de locura que apenas domina, es posiblemente
el jerezano más querido y admirado fuera de su tierra,
pues goza de cierto culto a su personalidad. Nervioso e inquieto
esta noche, logra no obstante una actuación admirable
con su soleá, siguiriyas, taranto (en general todo
el que venga a La Unión se siente obligado a interpretar
algún taranto, pero no es lo más indicado),
y bulerías. El respetable pide bis, pero el cantaor
se escabulle.
Tercera etapa. Capullo de Jerez. Se vislumbra
el futuro pero es el presente. Artista instintivo y original,
carismático a más no poder. No importa que interprete
el repertorio de siempre porque el Capullo siempre sorprende
de alguna manera. Detrás de las muecas y payasadas,
hay un artista y un cantaor. El compás es su juguete
y nos enseña cómo lo disfruta con soleá
por bulería, tangos, bulerías y “fandanguitos
de 153 años atrás”. Trabaja el público
con la pericia del mejor showman de Las Vegas, pero sólo
es el envoltorio de un cantaor que se ha inventado de esta
manera y la gente lo adora.
Las cinco etapas del hombre flamenco
jerezano...
Cuarta etapa. La nave espacial está
a punto de despegar para tierras desconocidas donde la evolución
seguirá rumbo desconocido. Diego Carrasco, artista
integral, fusionero en el mejor sentido de la manida palabra.
Ha encontrado su forma personal de entender el flamenco, sabiendo
hasta dónde se puede llegar sin perder la esencia porque
parte desde las raíces y hace gala del compás,
elemento imprescindible, y una sensibilidad artística
casi infalible. El público conservador de La Unión
le “perdona” sus cositas, los bailecitos, las
posturitas y demás travesuras, y Diego nos sorprende
al final llamando a la gran bailaora Carmen Ledesma a participar
en el fin de fiesta.
Quinta etapa. Tomasito. Aterrizamos en un
mundo nuevo donde el compás sigue presente, pero es
transformado en un ser casi irreconocible: explica acertadamente
el artista apuntando hacia los músicos “no soy
yo, son ellos, yo hago flamenco”. Otro comentario menos
afortunado tiene el efecto de vaciar muchos asientos. Tomasito
invita a los “puristas” a marcharse y procede
a ofrecer su “soleá punky…de aquellos que
llevan la cresta” y demás creaciones suyas salpicadas
con baile, todo flamencamente válido en teoría,
pero poco apropiado para este venerable festival.
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Diego Carrasco
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Tomasito |
Cinco manifestaciones del flamenco jerezano, un bufé
libre y surtido donde cada comensal ha tenido que buscar el
plato que más le gustaba, y difícilmente a nadie
le gustaba todo. El viaje de regreso fue gentileza del cantaor
Jaraqueño y el guitarrista Alfredo Lagos en el patio
del Maquinista de Levante.
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